Meryl Streep no para y sigue protagonizando película tras película. La oscariza Meryl se viste esta vez de rockera en una comedia dramática con mucho toque musical. La actriz interpreta a Ricki, cantante y guitarrista de rock que ha dedicado toda su vida a la música, divorciada y dejando de lado a su familia. Así pues recibe la llamada de su ex marido para informarle que su hija está con depresión tras la reciente separación con su ya ex pareja.
