sábado, 4 de abril de 2015

Fast & Furious 7

Y ya van siete películas de una de las sagas más rentables de los últimos años, marcada por el fallecimiento de uno de sus protagonistas (Paul Walker) durante el periodo de rodaje. ¿Se le habrá acabado la gasolina? ¿O realmente ha sido un buen homenaje para despedir al actor además del disfrute para los espectadores?


A pesar de ser la gallina de los huevos de oro de Universal Studios, no se han dejado llevar por el éxito de sus anteriores entregas y han conseguido hacer una cinta redonda. Pero vayamos por partes.

Todos sabemos que si vamos a ver una película de acción y coches será difícil encontrarnos con un guión sin fisuras y que enganche al espectador. El simple hecho de tener un guión aceptable que simplemente nos enlacen las escenas de acción no es suficiente en los tiempos que corren. Es cierto que no estamos ante un guión novedoso o diferente. Pero para la cantidad de actores que protagonizan el film y las historias de los mismos, el guión aunque simple no flaquea otorgando además cierta nostalgia a los espectadores que llevan viendo toda la saga recordando distintos momentos de cada una de las anteriores películas. Un detalle muy acertado.


La gran cantidad de actores famosos por su películas de acción es un gran atractivo en sí mismo, una fórmula cada vez más común que además atraen a más público. Ya hemos visto a Vin Diesel y Dwayne Johnson enfrentarse en anteriores películas, pero además si añadimos a Jason Statham y alguien menos conocido para el público en general, Tony Jaa; nos encontramos con algo más de variedad en lo que a pelas entre ellos se refiere. Pero lo más importante en las películas de esta saga son los coches, los verdades protagonistas.

En las dos últimas entregas se pudo apreciar que los coches habían perdido protagonismo en favor de la acción más clásica para atraer a más público. En esta última entrega, los coches vuelven a ganar ese protagonismo que tanto se merecen.


Todo en la película es enorme. Desde el elenco de actores protagonistas hasta las más ambiciosas escenas de acción. Disponiendo de una grandísimo presupuesto para la creación de la película, se nota que se ha aprovechado el dinero. La cantidad de vehículos y material urbano tanto construido como destrozado, el viaje a distintas ciudades, la cantidad de escenas de acción marcadas además por una gran duración... Todo es grande. Con un cuidado en cada escena, bien hilvanadas y grabadas hacen que el espectador no se mueva de su asiento, siendo muy disfrutable la película.

Claro que hay que tener en cuenta que no podemos pensar en que ciertas cosas son imposibles. Queda claro, muy claro. Pero no vamos a ver una película realista. Vamos a disfrutar de acción pura, velocidad, coches...


No es una película perfecta, ni mucho menos, pero su acción es extremadamente entretenida que nos hará disfrutar mucho durante dos horas. Una despedida y homenaje a Paul Walker muy merecida. Seguro que seguiremos viendo más películas de esta saga, pero difícilmente mejores; solo pido que sigan este camino para seguir haciéndonos disfrutar.



 

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