Lo que en principio serían unas vacaciones para unir a la familia, todo acaba en situaciones hilarantes llenas de malentendidos.
Sin una historia muy elaborada, el punto de partido nos hace ver que las situaciones pueden ser muy variadas, sucediéndose las escenas de una forma nada forzosa, dando la sensación que todo avanza, no solo la propia historia sino los personajes. Los pequeños detalles, una frase, todo evoluciona y encaja perfectamente con las siguientes situaciones que ocurren. Síntoma de un guión firme y cuidado.
Los personajes están muy bien diferenciados y todos defienden sus intereses chocando entre sí sus personalidades. Esto lleva a situaciones divertidas. Sin embargo, queriendo o no, la atención del film se lo llevan principalmente los tres hijos del matrimonio. Al final acaban convirtiéndose en los verdaderos protagonistas y terminan por mejorar una propuesta entretenida y agradable.
Y es que sin los chicos no hubiese salido un film tan divertido. A pesar de que los "mayores" hacen unas actuaciones más que correctas, los niños acaban subiendo mucho el listón.
En todo momento se nota el toque de humor británico que siempre da un aire fresco al género de comedia cuando se hace un buen trabajo como ha quedado patente en este caso.
Una cinta disfrutable y muy agradable. Aprovecha las geniales interpretaciones de los niños para hacernos disfrutar de ellos y por consiguiente de una película divertida.





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