¿Qué se le pasa a un niño por la cabeza en cada situación que vive? ¿Como cambia su personalidad según pasa el tiempo? Lo último de Pixar aborda este tema con su propio punto de vista.
Las múltiples situaciones de una chica preadolescente y como se comporta en cada una de ellas es llevada a cabo por cinco sentimientos: alegría, ira, tristeza, asco y miedo. En función de la situación uno de estos sentimientos es quien se pone manos a la obra, mostrando los comportamientos de la niña.
Un punto de partida tan original como delicado. Y es que tratar un tema así es francamente complicado. Pero si hay alguien que lo puede lograr es Pixar. La integración de los distintos personajes de los sentimientos con la historia que se desarrolla en el exterior de la mente forman un puzzle en las que todas las piezas encajan a la perfección.
Los momentos que la chica vive con sus amigos, practicando deporte, en la escuela o con los familiares son tratados desde el mundo exterior así como en el mundo de la mente haciendo que veamos dos películas en paralelo en lo que todo cobra sentido y no se deja ni un detalle fuera.
Un nuevo punto de vista en lo referente a este tema. Quizás una película algo más adulta de lo que nos tiene acostumbrados Pixar. Película familiar que tanto niños como mayores podrán disfrutar.
Sin embargo aparte de tener unos personajes principales tan ciudades y muy bien ejecutados, cuando hablamos de los personajes secundarios el listón baja bastante. Y cuando principales y secundarios aparecen juntos en escenas, parece que algo no termina de funcionar o encajar bien.
En definitiva es una película muy entretenida y que aporta un aire fresco al género de animación al tratar temas tan complejos como los sentimientos con su particular punto de vista. Pixar sigue demostrando que es el mejor estudio de animación.





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