La historia es de lo más común en una comedia romántica. Chico se enamora de chica, en este caso conociéndola en Sevilla y que le rechaza. Entonces decide ir a conquistarla a su provincia de origen, País Vasco.
Las escenas son de lo más típicas y nada originales, llevándonos siempre a lo tópico en cada una de ellas. ¿Por qué ha triunfado tanto?
Se han elegido perfectamente a los actores para la cinta con personajes a medida para cada uno de ellos. Dani Rovira tiene un personaje que interpreta con facilidad ya que él mismo se parece a su personaje.
Una fotografía nada espectacular con una música que pasa desapercibida. Lo importante de la cinta cae directamente sobre el guión. Como bien describo antes, un guión lleno de tópicos típicos. Pero el éxito que ha generado la película es debido a las risas constantes que nos provocan a los largo de cada minuto que dura la cinta. Un sin parar de escenas alocadas y llena de chistes fáciles pero tremendamente efectistas.
En una comedia nos queremos reír. Salir del cine con una sonrisa de haberlo pasado en grande. Debido a la cantidad de comedias que se estrenan cada semana en el cine es difícil destacarse de las demás en esta temática.
Ocho apellidos vascos no arriesga, pero tampoco lo necesita si lo que consigue es hacernos reír sin parar desde la primera escena hasta la última. Y eso tiene mucho mérito.



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